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Por: Guillermo Pérez

Llegó el mes de diciembre, el último mes del año. Un mes lleno de felicidad, hermandad, unión familiar y muchas otras cosas más que implican felicidad. También es un mes para reflexionar lo que hemos hecho en el año: lo que planificamos, logramos y lo que esperamos alcanzar. En fin, es un mes de cuentas personales, psicológicas, familiares, laborales, económicas, etc. Pero también debe ser el momento de pensar en nuestra salud: nuestros hábitos, alimentación y aquellos riesgos que pueden disminuir con tan solo asistir a una cita médica temprana.

Justamente por esto existimos como plataforma de médicos y profesionales de la salud, que creemos en los avances tecnológicos al practicar la Telemedicina, a favor de nuestros usuarios y pacientes, para poder asistirle en sus dolencias, síntomas y patologías físicas. Contamos con todas las especialidades médicas para el cuidado de todos los sistemas del organismo; pero también para atenderle en consultas relativas a situaciones mentales o comportamentales, donde no hay precisamente una etiología fisiológica, sino un proceso terapéutico o de diagnóstico más complejo.

Atendemos cualquier situación psicológica, entendida ésta como lo relativo al comportamiento humano: la conducta y los procesos mentales. El psicólogo Evalúa tres dimensiones: el pensamiento cognitivo, emociones y las conductas asociadas a situaciones o eventos de nuestras vidas. Y sobre esto, justamente el final de un año es el momento perfecto para asistirse y evaluarse.

Diciembre es un mes que nos permite realizar cierres, iniciar planes y proyecto y además funciona para lograr nuestros ritos de paso: un concepto que designa un conjunto específico de actividades que simbolizan y marcan la transición de un estado a otro en la vida de una persona. Pero no se trata del último mes o el fin de nuestra vida.

También es un mes de muchas celebraciones, y por ende, el espacio donde nos permitimos muchos excesos, sobre todo en la comida y la bebida; sin tomar en cuenta la posibilidad de afectar nuestra salud. Pero también es un mes propenso a la melancolía, a retomar nuestros pendientes y al autoexamen de nuestras vidas. Por eso hemos querido brindar este Tip de Salud sobre nuestro bienestar psicológico, junto al Lic. César Yacsirk, psicólogo de nuestra plataforma MVO, especialista en Orientación al bienestar Individual y de pareja, basado en la psicología positiva; Escritura Terapéutica, Terapia del Perdón y Sexualidad Integral.

Uno de los fenómenos psicológicos, asociado a la depresión, es el denominado trastorno afectivo estacional (TAE), relacionado con los cambios de estación pues comienza y finaliza aproximadamente en la misma época cada año. Aunque es más típico en los países y zonas donde se presentan las cuatro estaciones del año, los especialistas desconocen sus causas exactas. Algunos piensan que puede ser por un desequilibrio en la producción de serotonina (un químico del cerebro que afecta el estado de ánimo), e incluso el exceso de melatonina (una hormona que regula el sueño, y no permite que se produzca suficiente vitamina D)

Sin embargo, también hay una forma de este trastorno, independientemente del clima o la cantidad de luz de las estaciones, que está relacionado a asuntos netamente psicológicos, pero igual sigue repitiéndose en una época específica: las celebraciones navideñas y el fin de año. Se trata de sentimiento conocido popularmente como “tristeza de fin de año” y se le relaciona con la nostalgia de terminar un ciclo.

Es común que conforme nos acercamos al último mes del año y durante las fiestas decembrinas varias personas experimenten depresión: por la falta o pérdida de seres queridos en el año, por proyectos que no se iniciaron o no se terminaron, por expectativas no satisfechas, etc. Sin embargo, igual puede tratarse del TAE.

Como señala César Yacsirk, además de la falta de neurotransmisores o de desorden hormonal, aquí hay un componente emocional que lleva un contenido reflexivo sobre cómo nos fue en el año, los seres queridos que ya no están con nosotros, nuestras frustraciones o la sensación de que los días deben ser muy felices en esta época del año; y aún así nos sentimos fuera de contexto.

Lo importante es reconocer que esta sensación o sentimiento puede estar asociada a una depresión; y la depresión es una enfermedad como cualquier otra, a la que se le debe quitar el estigma; y debe tratarse a través de una historia clínica, tratándose con los profesionales específicos: psicólogos y psiquiatras.

En todo caso, además de la necesaria ayuda médica, dice el Lic. Yacsirk, en aquellos casos de tristeza profunda o ansiedad por el futuro, siempre es importante cerrar nuestras cuentas psicológicas del pasado: “Concientizar nuestros pendientes por hacer y por resolver, lo que nos falta por decir y a quién queremos decírselo; procurar comunicarnos con aquellas personas que necesitamos contactar, etc.; se trata de buscar cerrar nuestros ciclos personales de la forma más sana posible”.

Cerrar cuentas o ciclos implica dejar atrás situaciones que ya no están en nuestro presente, relaciones anteriores, pérdidas físicas o amorosas, trabajos, situaciones del pasado que te quitan paz. Se trata de avanzar para evitar seguir rumiando y darle vueltas a situaciones que ya pasaron. Es darles punto final a estas más allá de los aprendizajes vividos.

¿Cómo saber que debemos dejar atrás una situación? El Psicólogo Yacsirk explica: “Simplemente, si el pasado no nos deja vivir con paz, si dejamos de hacer algo por no haber perdonado adecuadamente o por seguir enganchados en emociones negativas que no son funcionales ni útiles en el momento presente, en cualquiera de esos casos estamos frente a una situación que necesita ser cerrada”.

“Todas las cosas buenas y malas que nos tocan son procesos que debemos cerrar permanentemente. La rabia respecto a eventos no cerrados afecta negativamente nuestro bienestar. De hecho muchas de estas emociones negativas pueden debilitar al sistema inmunológico y conducirnos a enfermedades que bien podemos evitar” comenta Yacsirk. Si hacemos un adecuado cierre y una correcta reconciliación con el pasado, dejamos atrás lo que nos hace daño; así como aquellas situaciones que ya no forman parte de nuestro presente. Algunas recomendaciones de Yacsirk son:

  1. Recuerda: Hay que recordar todo lo que hemos vivido. Aunque no todo haya sido malo, recordar los aspectos negativos nos permite mantenernos firmes y no volver a caer en el pasado.
  2. Perdónate: Debes aprender a ser empática contigo misma así como con los demás. Perdónate por las cosas que hiciste mal y deja ir todas aquellas culpas de cosas que no te corresponden.
  3. Perdona: Trata de comprender a la persona que te lastimó y perdónala por haberlo hecho, suelta todo rencor que sientes hacia ella
  4. Ríndete: A veces las cosas suceden de una manera porque así era lo mejor. No tiene lógica y tal vez no sea justo, así que sólo te queda aprender de la situación, soltar y seguir tu camino
  5. Acepta: Hay cosas que no podemos controlar y mucho menos cambiar, intentarlo sólo crea frustración. Aceptar que las cosas sucedieron así y no hay vuelta atrás es muy importante para cerrar el ciclo.
  6. Vívelo: Date la oportunidad de vivir cada etapa al máximo, deja que tus emociones fluyan, no las detengas. Vacíate y acepta que estás en una situación de duelo. Recuerda que a veces se gana más cuando se pierde; pues, al terminar, verás que cerrar el ciclo era mucho más sencillo de lo que pensabas.